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Joan Blancafort: «Más allá del volumen de venta, se debe analizar el cambio estructural que sufrimos»

El mercado de turismos nuevos en España durante este 2026 confirma que la recuperación posterior a la pandemia ha dado paso a una nueva etapa marcada por la transformación estructural.

Las matriculaciones continúan creciendo —en torno al 7-8 % en el primer tramo del año— y todo apunta a que se superarán los 1,2 millones de unidades, pero lo más relevante no es el volumen, sino la profundidad del cambio que se está produciendo. Ya no se trata solo de vender más coches, sino de vender coches diferentes, con una composición del mercado radicalmente nueva respecto a la de antes de 2020.

La electrificación es el principal motor de este cambio. Los vehículos electrificados crecen a ritmos muy superiores al conjunto del mercado y ya superan el 20 % de cuota en España, con perspectivas de acercarse al 30 % a finales de año. Cataluña, como mercado líder, anticipa esta evolución con más del 70 % de las matriculaciones ya electrificadas. No obstante, conviene matizar que la transición no gira tanto en torno al vehículo 100 % eléctrico como a los híbridos, especialmente los no enchufables, que actúan como una solución intermedia para el consumidor.

En paralelo, los motores de combustión entran en una fase de retroceso estructural. El diésel ya tiene un papel residual en entornos avanzados como Catalunya, y la gasolina pierde peso progresivamente frente a las alternativas electrificadas. Este cambio no es solo tecnológico, sino también cultural y normativo: las zonas de bajas emisiones, las políticas fiscales y la percepción del consumidor están acelerando un proceso que parece irreversible.

Otro vector de transformación es el origen de las marcas. Las firmas chinas han pasado en pocos años de ser anecdóticas a representar más del 13 % del mercado, con un crecimiento muy superior a la media. Su éxito se basa en una combinación de precio competitivo, tecnología y una clara apuesta por la electrificación, además de estrategias industriales híbridas como el caso de Ebro en Barcelona. Este fenómeno está redefiniendo la competencia y obligando a los fabricantes tradicionales a adaptarse con rapidez.

Finalmente, todos estos cambios confluyen en una tipología de vehículo dominante: el SUV. Con cuotas superiores al 60 % del mercado, estas carrocerías se han convertido en el estándar, desplazando a los utilitarios y las berlinas a posiciones secundarias. Además, son el principal soporte de la electrificación y el terreno natural de competencia para las nuevas marcas. El resultado es un mercado en plena redefinición, más electrificado, más globalizado y claramente orientado hacia nuevos hábitos de consumo que marcarán el futuro del sector a corto y medio plazo.

El impacto ambiental de la incorporación de los nuevos vehículos al parque automovilístico en 2026 es claramente positivo en términos de reducción de emisiones. La renovación del parque —con la sustitución de vehículos antiguos por modelos nuevos— implica una reducción directa de las emisiones de CO₂ y de contaminantes locales (NOx, partículas), ya que los vehículos actuales, tanto de combustión como electrificados, incorporan tecnologías mucho más eficientes, con emisiones locales incluso nulas durante la circulación en el caso de los BEV. Esto tiene un impacto directo en la calidad del aire en las ciudades, donde se concentra la mayor parte del tráfico. Además, la introducción de estos vehículos acelera la renovación tecnológica del parque y facilita el cumplimiento de los objetivos climáticos europeos.

Cabe destacar que el impacto positivo de las nuevas matriculaciones será progresivo y acumulativo. El ritmo de renovación del parque sigue siendo limitado, por lo que los vehículos antiguos continuarán teniendo un peso importante durante años. Por tanto, para lograr reducciones significativas de emisiones a escala global, no basta con vender más vehículos limpios: es imprescindible acelerar la retirada de los más contaminantes, reforzar los incentivos públicos y garantizar una infraestructura adecuada —especialmente de recarga—. Esperamos poder dar pronto novedades positivas y confirmar la disponibilidad de los nuevos incentivos para la compra de un vehículo.