El precio explica la importación, pero no lo explica todo
La importación de vehículos de otros países de la UE de ocasión responde, en buena parte, a una realidad evidente: hay una demanda de movilidad asequible que el mercado debe poder atender. Muchos particulares buscan en Europa vehículos a precios más accesibles y, según nuestras fuentes, una parte importante de estas operaciones corresponde a modelos diésel y gasolina de seis años o más.
No podemos obviar que el mercado europeo es abierto y que la importación amplía la oferta disponible, facilita el acceso al vehículo a rentas medias y bajas y es consecuencia natural de formar parte de un mercado europeo con libre circulación de mercancías.
Pero el precio de compra no puede ser la única variable. Una entrada importante de vehículos de combustión con una antigüedad elevada puede contribuir a perpetuar un problema estructural: el envejecimiento del parque. Hace décadas que subimos peldaños de antigüedad. El reto ya no es simplemente dejar de subir, sino empezar a bajar esta escala.
Un vehículo más antiguo incorpora, generalmente, tecnologías de seguridad y estándares de emisiones menos avanzados que las generaciones más recientes y puede encontrarse más expuesto a las restricciones de las zonas de bajas emisiones.
También hay otro factor determinante: la trazabilidad. Cuando el vehículo procede de otro país, reconstruir su historial de mantenimiento, reparaciones, kilometraje o eventual siniestralidad puede resultar más complejo. La distancia también puede dificultar la gestión de cualquier incidencia o reclamación.
Es aquí donde desde FECAVEM reivindicamos el valor del comercio profesional de proximidad. El consumidor debe comparar precios, sí, pero también garantías, información, asesoramiento, seguridad jurídica y, sobre todo, quién responde si aparece un problema.
Por eso hacen falta políticas públicas que no se limiten a restringir el uso de los vehículos más antiguos. Necesitamos incentivar su retirada y favorecer un mercado de seminuevos más jóvenes, facilitando una renovación gradual y económicamente asumible.
No se trata solo de dónde viene el vehículo. Se trata de saber qué historia tiene, qué garantías ofrece y, sobre todo, quién responde ante el consumidor.
