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La liga de la movilidad, un liderazgo que resiste

Coincidiendo con el inicio de una nueva temporada de fútbol americano, me gustaría trasladar este mismo ejercicio al campo de la movilidad terrestre. La temporada pasada cerró con un líder claro y consolidado: el vehículo privado. Las bicicletas, motocicletas y furgonetas siguen siendo el principal medio de transporte para ciudadanos y empresas. Los datos que hemos actualizado en la web de FECAVEM lo ponen de manifiesto.


Este liderazgo se mantiene a pesar de que las políticas públicas en los últimos años han centrado gran parte de sus esfuerzos en promover otras alternativas, especialmente el transporte ferroviario, el transporte público colectivo y la movilidad activa. Todos ellos son necesarios y deben desempeñar un papel importante en el sistema de movilidad catalán. Pero la realidad es que, por ahora, el vehículo privado sigue siendo la opción que mejor cubre muchas necesidades de movilidad personal, familiar y profesional.


Uno de los aspectos que a menudo queda eclipsado en el debate público es la enorme transformación que ha experimentado el sector automovilístico. En las últimas décadas, los fabricantes han reducido significativamente las emisiones contaminantes de los vehículos gracias a la evolución de la normativa EURO y a la incorporación continua de nuevas tecnologías. A este esfuerzo medioambiental deben añadirse los avances en seguridad, comodidad y eficiencia.


Los vehículos de nueva generación incorporan sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) que ayudan a reducir errores humanos, el principal factor en los accidentes de tráfico. Esta es una revolución silenciosa que está mejorando significativamente la seguridad vial.


Sin embargo, cuando se pone el foco en el impacto medioambiental del transporte por carretera, a menudo se pasan por alto factores que también tienen un impacto decisivo: el aumento de los desplazamientos, el envejecimiento de la flota de vehículos, situaciones de congestión recurrente y, en muchos territorios, la falta de alternativas viables a los vehículos privados. De hecho, la congestión se ha convertido en un problema estructural que perjudica tanto la eficiencia de la movilidad como los objetivos medioambientales.


También estamos hablando de un sector estratégico para Cataluña. La industria y la actividad vinculadas a la industria automovilística contribuyen con casi el 9% del PIB catalán y generan alrededor del 8% del empleo, con empresas y marcas de referencia que forman parte de nuestra realidad económica e industrial.


Por todas estas razones, ante una nueva temporada de movilidad, sería recomendable que las autoridades encargadas de regular este «campeonato» actuaran con prudencia, objetividad y una visión integral del sistema. Promover alternativas es necesario; penalizar sistemáticamente al vehículo privado, no necesariamente. Las decisiones sobre movilidad tienen consecuencias directas en la competitividad de las empresas, las oportunidades laborales y la calidad de vida de millones de ciudadanos. La movilidad del futuro no debería basarse en la confrontación entre modos de transporte, sino en su complementariedad. En esta nueva temporada, la industria automovilística es una candidata fuerte para la corona de la movilidad.