Los planificadores urbanísticos del Área Metropolitana de Barcelona proponen una reducción del 50% del vehículo privado a mediados de siglo, una decisión de enorme trascendencia que puede afectar de manera directa a la actividad económica, profesional y logística del territorio. El Plan Director Urbanístico Metropolitano, tal como está formulado actualmente, establece un modelo de movilidad que dificulta gravemente la circulación del coche, la moto y la furgoneta, y desplaza de manera casi exclusiva la movilidad hacia el transporte público.
Esta visión unilateral limita el derecho de ciudadanos, profesionales y empresas a escoger cómo se mueven y pone en riesgo el funcionamiento normal de sectores clave como el comercio, los servicios, la logística, la restauración, las profesiones técnicas y toda la cadena de valor de la automoción. La movilidad es un factor esencial para la competitividad económica y la cohesión social, y no puede ser abordada sin tener en cuenta la realidad productiva y territorial del área metropolitana.
Ante esta situación, el Gremio del Motor presenta alegaciones al plan para defender una movilidad equilibrada, realista y compatible con la actividad económica. Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones, empresas y profesionales afectados a sumarse a esta acción colectiva para hacer oír una voz fuerte y organizada.
Nos encontramos en un momento clave para corregir una propuesta que, si no se revisa, puede tener consecuencias económicas y sociales muy relevantes para el futuro metropolitano.
